Fui a Santiago de Compostela y conocí a James Rhodes

 

Lo que puede parecer algo maravilloso empieza con un viaje en coche con mis padre y una gata en el transportín asustada y con pocas ganas de estar metida en él. Con una gata que la coges con el transportín en brazos y te mea encima, si señores, como lo estáis leyendo, mi gata me meó el pantalón que llevaba, dicho pantalón iba a ser el pantalón que usaría en el concierto de James Rhodes aquella noche y no pudo ser, todo por mi gata. Eso podía significar que no iba a tener la suerte de Gijón y eso mismo pensé aunque quien sabe lo que podía pasar desde el mediodía que llegamos a Santiago a casa de mi abuela hasta las nueve de la noche que era el concierto.

Después de cambiarme y ponerme una ropa parecida a la que llevé en Gijón y donde también lo acabé conociendo, mi madre y yo, una vez que comimos y descansamos un poco en casa de mi abuela salimos de ahí en coche. Primero fuimos a un centro comercial medio rehabilitado en outlet de marcas, pero no había casi nada, así que pronto nos fuimos a Las Cancelas a ver si en ese Primark tenían los leggins que buscaba en mi talla, ya que en Coruña no les quedaba y si tenía, pero poco más, me compré solo una bolsa de Los Vengadores y ya, para Primark me quedo con el de Coruña. Después del Primark recorrimos el centro comercial y si os soy sincera, no me atrajo mucho, lo ves enseguida y por la forma que está dispuesto me recordó como si hubiesen combinado el Dolce Vita y el Espacio Coruña en uno, porque lo del Carrefour gigante me recordó al Dolce Vita que tenía un Eroski gigante. Aunque no estamos para hablar de esto, estamos para hablar de lo que pasó el viernes, de lo que hice y cómo fue la experiencia.

Cansadas de ese centro comercial que se ve enseguida, salimos de ahí dos horas antes del concierto y nos fuimos al lugar, antes de salir del coche, yo ya llevaba mi móvil preparado, el libro que me faltaba porque me firmara en la mano y dos bolígrafos, que no quería que me pasara como en Gijón y acabara dándole la raya de ojos. Que despistada soy a veces la verdad. Preguntamos si se podía entrar al recinto a la cafetería, pero no, hasta las ocho no se podía. Con lo que decidimos ir al hotel a preguntar si tenían una cafetería para el público de calle, ya que no todos los hoteles la tienen.

Yo iba detrás de mi madre y ella fue al mostrador de recepción mientras yo me paraba en seco y miraba a la derecha, no se porque motivo lo hice, pero le vi, como si me estuviese esperando, al mirarme me sonrió, yo me acerqué a él con una pierna temblándome y le dije si por favor me podía firmar mi libro, me preguntó para quien era y esta vez me lo dedicó, el otro no lo tengo dedicado porque en ese momento él tenía prisa. Mi madre apreció de repente y le dijo remember Gijón y creo que si me recordaba, cuando acabó de firmarme yo estaba algo aturdida, pero en vez de pedirle a mi madre que nos sacara una foto, a una chica que estaba por ahí le pedí si nos la sacaba y accedió. Con mi comentario de mi madre mejor no que las saca mal sonrió. Que adorable. Antes de que se fuera, nerviosa perdida le dije que tenía algo para él y le di mi tarjeta y le hice dos preguntas, preguntas que me respondió ambas con One Day, dichas preguntas no os las pongo porque son personales, na, son preguntas que me conciernen a mí y a una amiga, así que lo siento.

Una vez que nos despedimos, yo empecé a darle la tabarra a mis amigas con la foto y la subí a todas mis redes sociales. Aún quedaba mucho para el concierto y yo ya estaba frenética; mientras el resto de gente debía esperar a la salida del concierto para poder sacarse foto con él o conseguir su autógrafo, yo ya tenía ambas cosas. Una amiga me dijo que era una suertuda con James, que a ella no le pasaban esas cosas y me reí con su comentario, tenía razón, mucha. De las dos veces que le he visto actuar, las dos veces he conseguido verle antes del concierto y tener su firma y una foto con él.

En el concierto estuve en primera fila y aunque no estaba permitido sacar fotos, yo saqué alguna y las tenéis aquí en el blog para que las disfrutéis. Habló un poco en gallego, no mucho, solo tres palabras sueltas y poco más, volvió a decir lo siento por lo del Brexit y como no, fuck Donald Trump a lo que todo el mundo le aplaudió y dijo después del aplauso, que mal hubiera sido si nadie aplaudiera, pero todos nos reímos. Tocando James es de lo mejor del mundo, James toca de forma que hace que la música clásica enamore a todos y es tan delicada su forma de tocar que me enamora. Lo hace casi siempre sin partitura y eso es algo asombroso que me encanta de él.

A la salida del concierto, la cola para que firmase era enorme, así que dije ya habrá más oportunidades de verle en el futuro y de tener la suerte que he tenido. Me llevo conmigo una experiencia maravillosa y un concierto único, donde tocó canciones de su repertorio como Bach.

Aunque el sábado por la mañana salí a dar una vuelta, no le vi, la lluvia de Santiago es peor que cualquier otra lluvia y eso hace que no haya mucha gente por al calle, aún así. El sábado por la mañana lo pasé bien con mi madre en tiendas de segunda mano y consiguiendo nuevos marcapáginas para mi colección.

¿Qué os parece mi crónica del concierto de James Rhodes en Santiago de Compostela? ¿Estuvisteis en el concierto? ¿Conocéis a James en persona o tenéis ganas de conocerle?

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3 pensamientos en “Fui a Santiago de Compostela y conocí a James Rhodes

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